Un paseo por la playa puede convertirse en una experiencia digna de un Gulliver. Lo normal es que te encuentres con un fiel reflejo de la sociedad de tierra adentro: sobre la arena reinan las mismas normas que en un vagón de metro, una oficina o un supermercado, con la diferencia de que todo el mundo lleva menos ropa. Pero si continúas caminando, superas las rocas y te adentras en la siguiente cala, quizá penetres en otro mundo: allí personas de todas las edades están completamente desnudas, han roto con uno de los tabúes de nuestra cultura y están tan tranquilos, tomando el sol o bañándose en el mar. Si la escena no te produce rechazo, quizá sientas que has encontrado un paraíso donde el Adán aún no ha comido la manzana.
A lo mejor te sientes tan eufórico que empiezas a pensar que esas gentes parecen más sanas, más equilibradas, más satisfechas y más felices que las que acabas de ver en la otra playa.
Puede ser un espejismo, aunque si bajas a la arena tu impresión no se desvanecerá. Si les preguntas porque están allí y así, a bote pronto la mayoría te dirá, como Paco, que “las sensaciones del sol, la brisa y el agua cuando no llevas bañador son mucho más agradables”.
Eso está muy bien, pero no puede ser todo. María se explaya: “Habitualmente, las personas que encuentras en una playa nudista son también naturistas. Ésto significa que no tan sólo han superado el tabú de la desnudez, sino que además son respetuosas con su entorno y con las otras personas que se encuentran a su alrededor. No es normal que nadie llegue, se te estire al lado, casi metiéndote los pies en la boca y te coloque la música que le gusta, ya sea máquina, pachanga o lolailo, a un volumen que hace vibrar hasta a los peces. En resumen, hay libertad corporal, espiritual y de expresión, además de un ambiente mucho más respetuoso y tranquilo, siendo conscientes de que todos contribuimos a ello”.
MÁS AUTOESTIMA Y RESPETO
Respeto, autoestima...¿Será que el mostrarse desnudo tiene un efecto psicológico? Una pista: un estudio realizado en Holanda demuestra que la anorexia es prácticamente desconocida entre los nudistas. “El ver cómo un grupo de gente se salta uno de los tabúes mas antiguos y tontorrones, y cómo a todo el mundo le parece bien, tiene que tener por fuerza efectos positivos en la psicología y la autoestima”, dice Carles.
Joan lo asegura: “Desde que practico el nudismo veo las cosas de otra manera. Si superas un tabú eres más libre, y luego te obligas a mirar a la gente y aceptarla con respeto, sea cual sea su aspecto”.
Muchos nudistas confirman esta opinión y algunos incluso notan un ambiente más “sincero” y “honesto”. ”Sin ostentaciones textiles, ni abalorios que manifiestan tu posición social, todos somos iguales. Todas las diferencias se desmoronan, cuando uno está desnudo y la comunicación es más veraz”, dice Jonás, a quien le gusta charlar con sus vecinos de toalla. No en vano en el origen del naturismo y el nudismo están los movimientos anarquistas e igualitaristas de principios de siglo, recuerda Joan.
LA PRIMERA VEZ...
Los nudistas no suelen tener nada de proselitistas, pero animan a todo el mundo a que lo prueben. La primera vez es un momento especial y delicado, así que hay que cuidarlo. Santi y Sandra recomiendan que “se vaya acompañado de una persona de confianza y con experiencia, porque comenzar completamente sólo puede resultar impactante y se puede estropear el estreno”.
María comparte la opinión sobre la conveniencia de ir acompañado: ”La desnudez tiene un cierto componente de vulnerabilidad y podrías llegar a sentirte incómodo, no porque nadie te mire mal, sino como consecuencia de nuestros miedos aprendidos. La realidad es que eres menos observado que en cualquier playa textil”. “Los naturistas no juzgamos ni criticamos a la gente por su desnudez, por tanto nadie puede sentirse observado entre nudistas, sino uno más entre la comunidad”, corrobora Emili.
El novato es paranoico, cree que todo el mundo le mira. “Casi todos, cuando empezamos, nos planteamos muchas preguntas. ¿Cómo será?, ¿me mirarán? Es que mi cuerpo es así o asá. Pero todo eso desaparece en el momento que te bañas la primera vez. La única manera de experimentar la sensacion de libertad que se siente es probarlo. Es algo único”, incita Alfosán. “La vergüenza o incomodidad dura 15 minutos como máximo”, anima Ala.
Josep Maria cuenta que una familia que ni se había planteado el tema amaneció por error en un cámping nudista, y en lugar de marcharse descubrió por sí misma que no pasaba nada. Los veranos siguientes no faltaron. “Tal vez muchos debieran atreverse y tener ese 'error fatal' intencionadamente –dice Josep Maria–. En cuanto lo pruebas y le encuentras 'el gustillo' ya no puedes prescindir de ello”.
¿CONFINADOS O POR TODAS PARTES?
Una polémica habitual entre practicantes y en la sociedad es si el nudismo debe permanecer confinado en playas recónditas o si nudistas y textiles pueden compartir el mismo sol. La ley permite que cualquiera se bañe desnudo en cualquier playa. El actual código penal no considera el “escándalo público”, pero el concepto está tan interiorizado por la sociedad que muchos no se han enterado. De todos modos, a los nudistas no les interesa el conflicto y acuden a algunas de las más de 400 playas nudistas que existen en la península y las islas. Algunos prefieren las playas donde los bañadores estén proscritos para preservar el espacio de la invasión textil (“si hay cientos de playas textiles, ¿qué pinta un textil en una playa nudista cuando tiene por lo menos 15 playas textiles alrededor?”, dice Wofman), pero la gran mayoría está por la convivencia. Carles sirve de portavoz: “Estoy por las libres porque no quiero pertenecer a un ghetto, porque está bien que la gente se acostumbre a que haya otros que practiquen el nudismo, porque igual alguien se anima a probar, porque permite que se reúnan en una misma playa grupos o parejas integrados por nudistas y no-nudistas, y porque lo bonito es que cada uno haga lo que le de la gana, siempre y cuando guarde respeto hacia los demás”.
LA IMAGEN DE LOS NUDISTAS
María explica que cuando sugirió a unos amigos que la acompañaran a la playa nudista, “se asombraron y me preguntaron qué hacíamos los naturistas después de quitarnos la ropa. Pensé en decirles algo así como que nos montábamos una orgía, pero me salió un simple "¡pues tomar el sol!, ¿qué os imaginabais?".
“Aún se asocia al nudista con un exhibicionista, provocador o pervertido sexual”, cree Emili. Pero las cosas parece que están cambiando, por lo menos entre los más jóvenes. Arturo, Maite y Nerea dicen que cuando comentan que son nudistas la respuesta es "qué envidia" o "qué estupendo".
El contacto íntimo con los elementos naturales es esencial para muchos nudistas. Daniela dice que, si consigues la actitud mental adecuada, desnudo en la playa puedes experimentar la comunión con la naturaleza: “como hemos desnaturalizado tanto la vida, algo tan simple como quitarse la ropa y calentarse al sol, refrescarse en agua o sentir la brisa, puede provocar una reacción instintiva muy sorprendente, puedes llegar a sentir la unidad de la naturaleza, con tu cuerpo formando parte de ella”. Emili, que además de nudista y naturista es naturalista, destaca que estas playas suelen estar en parajes naturales, por lo tanto el "contacto" con el medio natural es mayor. Sensaciones físicas agradables, tranquilidad, libertad y respeto, autoaceptación, comunión con la naturaleza... ¿aún no te lo has quitado?
• Selección de playas nudistas de EcoTrendy
• Selección de playas nudistas del diario EL PAÍS