-->

jueves 11 de agosto de 2011

Del reciclaje al 'freeciclaje'

The Freecycle Network

  • Suma las tres 'erres' fundamentales: reducir, reciclar y reusar.
  • En Madrid hay ya más de 2.800 'freecicladores' y 1.600 en Barcelona
  • El próximo objetivo está en los países en desarrolloComentarios 7
El sofá en el que está sentado Deron Beal lo consiguió gratis, después de donar su propia cama de soltero. El intercambio se produjo hace ocho años, cuando 30 amigos de Tucson (Arizona) decidieron crear un grupo de trueque en Yahoo. La voz del "quiero y ofrezco" se ha propagado desde entonces como un generoso virus: los miembros Freecycle superan ya los 9 millones, distribuidos por 5.000 grupos y en 75 países.
"Todo el mundo tiene algo que ofrecer y algo que necesita", sostiene Beal, el padre del 'freeciclaje'. "En estos tiempos que corren, ¿qué mejor regalo podemos hacer a nuestra comunidad y al planeta que donar lo que nos sobra y evitar que acabe en un vertedero?".
En el 'freeciclaje' se dan la mano las tres 'erres' fundamentales: reducir, reciclar y reusar. Con la condición, eso sí, de que todo lo que cambia de manos sea gratuito. El espíritu y el lema del grupo es precisamente ése: "Changing the world one gift at a time". O sea, cambiando el mundo gota a gota, regalo a regalo...
"Ofrezco: un kimono de aikido, talla mediana. Quiero: unas pesas de kilo y medio para ponerme 'mazas'. Ofrezco: silla de cocina de Ikea, nuevecita. Quiero: mesa de comedor para cuatro. Ofrezco: guitarra eléctrica (le faltan dos cuerdas) Quiero: libro de historia del arte...".
"Todos los días reusamos unas 700 toneladas de materiales, el equivalente a la carga que recibe un vertedero de tamaño medio. Si hiciéramos una pila con todo lo que intercambiamos, tendríamos un volumen de cuatro veces el Monte Everest al año".
En Madrid hay ya más de 2.800 'freecicladores' y 1.600 en Barcelona. En 15 comunidades autónomas funcionan grupos que llegan desde Icod de los Vinos a la base de Rota (con más de medio centenar de miembros cada uno). Basta con buscar la dirección del grupo más cercano en la red, remitir el e-mail y esperar a que el moderador de turno nos dé la bienvenida. Pronto recibiremos mensajes puntuales, o un menú diario de intercambio, o el acceso directo a la lista según van llegando las ofrendas y las querencias.

Recuperar las tradiciones

"El trueque es algo muy arraigado en todas las culturas", asegura Beal. "En casi todas las lenguas encuentras proverbios que lo explican inmejorablemente: 'Basura de unos, tesoro de otros'... El problema es que la sociedad consumista de usar y tirar ha pasado como una apisonadora sobre nuestras mejores tradiciones. Lo que estamos haciendo es lo que ha hecho la humanidad durante siglos y lo que se sigue haciendo en muchos pueblos y comunidades. La novedad está tal vez en la tecnología".
"¿Qué ocurriría si fuera más fácil dar algo que tirarlo?", se pregunta Beal. "¿Por qué no nos reorganizamos para que pueda ocurrir eso? Freecycle no es más que un pequeño gran paso hacia un nuevo modelo que algunos llaman el consumo colaborativo".
Aunque una cosa es contarlo, y otra más gratificante aún es vivirlo: "Imagínate que tienes en casa una cama que ya no necesitas. Y que viene un extraño a tu casa a cargar con ella. Y que no sólo no te cobra, sino que te lo agradece profundamente y se marcha con una gran sonrisa... Intercambios como esos se producen hasta 45.000 todos los días en Freecycle. No sólo estamos ayudando a la gente a ahorrar dinero, sino que estamos creando una red y potenciando los lazos de comunidad".
Beal insiste también en cómo se beneficia el planeta entre tanto ofrezco y tanto quiero: "Todos los días reusamos unas 700 toneladas de materiales, el equivalente a la carga que recibe un vertedero de tamaño medio. Si hiciéramos una pila con todo lo que intercambiamos, tendríamos un volumen de cuatro veces el Monte Everest al año. Y eso por no hablar del ahorro en materiales, recursos y emisiones de CO2, si todo lo que conseguimos gratis tuviéramos que comprarlo nuevo".
El próximo objetivo de Freecycle está en los países en desarrollo. Beal está empeñado en una aplicación que consiga simplificar al máximo el funcionamiento de la red, de modo que sea posible cerrar los intercambios a golpe de teléfono móvil: "No vamos a explicar en Africa en qué consiste el trueque, porque ellos lo saben desde mucho antes que nosotros. Pero a lo mejor podemos darles una herramienta que les ayude a hacerlo más fácil".
El sofá de Deron Beal en su casa de Tucson, por cierto, necesita tal vez una mano de tapicería. Entre tanto, y por guardar las apariencias, bien vale una funda de quita y pon. La consiguió también gratis en la red de Freecycle.
Autor: Carlos Fresneda
Publicado en: El Mundo
Leer más...

miércoles 10 de agosto de 2011

"Antes de comprar algo hay que preguntarse: ¿Tengo otras opciones?"

  • Tess Read, autora de un manual de referencia en Reino Unido, nos da las claves
  • 'El abanico es inmenso, pero la sociedad de consumo no nos deja ver más allá'
  • ¿Alternativas? Compartir, trueque, préstamo temporal, entre otras  
Tess Read hizo su tesis sobre el euro y trabajó en el Banco de Inglaterra antes de pasarse al campo de la "economía personal". Su visión de la crisis la dejamos para el final; lo que ahora nos interesa es su aproximación particular a la cesta de la compra, mucho más allá de la idea que hasta ahora teníamos de la austeridad.
"Antes de comprar algo nuevo y dejarnos tentar por las últimas ofertas conviene hacer un alto y preguntarse: ¿Tengo otras opciones? Siempre se puede lograr un precio mejor, o comprar lo mismo de segunda mano, o pedirlo prestado por un tiempo, o compartir el uso, o intercambiarlo gratuitamente, o hacerlo uno mismo".
"El abanico de posibilidades es inmenso, aunque la sociedad de consumo que hemos creado no nos deja ver más allá", sostiene Tess Read, autora de 'Look after the pennies' ('Vigila la calderilla'), el manual para tiempos de crisis que está cambiando el modo en que los británicos se miran al bolsillo.
"Tenemos que explorar nuevas fórmulas y escapar a la trampa que el propio sistema ha creado", afirma Tess, madre de tres hijos, tentada a diario por los mercadillos de su barrio, Camden. "Nos han hecho creer que la única vía posible es el crecimiento sin límite de la economía, lo que nos obliga a consumir más, y a pedir dinero prestado, y a crear esta situación de deuda colectiva en la que estamos".
Lejos de recomendar el 'hachazo' puro y duro al presupuesto familiar, Read propone enriquecer nuestra vida de ciudadanos/consumidores buscando alternativas al 'pay as you go' (pagar sobre la marcha), creando redes, "humanizando" la economía y sacando al mismo tiempo partido de la tecnología.
"Internet está revolucionando nuestro comportamiento como consumidores. Compartir se ha convertido de pronto en algo deseable, y ahí tenemos Freecycle, la mayor red de trueque del mundo con más de 15 millones de usuarios. Otros prefieren el préstamo directo por tiempo específico, como Ecomodo. Y siempre podemos pujar por algo que de verdad necesitamos en eBay. Estamos creando no sólo nuevas formas de consumir, sino de crear al mismo tiempo comunidad y contribuir al futuro del planeta", explica.
"Mucha gente no sabe en qué se le va el dinero y el 'agujero' se nota cuando llegan las vacas flacas".
Tess Read admite su debilidad particular por las tiendas de segunda mano, donde encuentra muchas veces los retales con los que tapiza sus propias sillas y sofás, con la ayuda de su madre, maestras consumadas en el arte del 'patchwork'. "Procuro aplicarme el cuento en mi vida, empezando por el 'háztelo tú mismo'". En casa nos hacemos a diario el pan, y cultivamos tomates y patatas en el patio trasero. Cultivar tus alimentos no es sólo una manera de ahorrar, sino de ganar en salud y en contacto con la naturaleza".

Reglas de oro que no cambian

Aunque hay reglas de oro que no cambian, como esa de "vigilar" la calderilla para evitar el despilfarro. "Mucha gente no sabe realmente en qué se le va el dinero, y el 'agujero' se nota especialmente cuando llegan las vacas flacas. Yo propongo a cualquiera que apunte hasta el último céntimo que se gasta en una semana, que lleve un control muy estricto durante siete días y eche las cuentas. Nunca volverá a gastar de la misma manera".
Read nos instruye también en el arte del regateo: no mostrar excesivo interés al principio, preguntar por el precio de tres objetos (dejando para el final el que de verdad nos interesa) y llegado el momento preguntar al dependiente si puede "hacer algo" con el precio, y presionar hasta lograr un descuento entre el 10% y el 20%.
Compartir coche o intercambiar casa son otras de las dos opciones cada vez más usadas para poder seguir disfrutando de las vacaciones aún es estos tiempos. "Podemos encontrarle un nuevo sentido al ocio en familia, y lograr incluso que la experiencia sea aún más rica e intensa, si intercambiamos algo con los locales. El año pasado encontramos una casa en Cunit y este invierno queremos ir a Canarias. A cambio ¿cuántos españoles querrían pasar un fin de año en Londres?"
"Nada hay tal vez más importante que el lugar donde depositas tu dinero".
En enero, por aquello de remontar la cuesta, recomienda hacer repaso a todas las facturas caseras, tantear las ofertas y calibrar si merece la pena cambiar de compañía telefónica o eléctrica. Y lo mismo con los bancos: "Nada hay tal vez más importante que el lugar donde depositas tu dinero. Yo lo tengo en una mutua bancaria, porque soy parte del sistema, hay un trato muy personal y tienen una base local. Como tanta gente, desconfío de lo que harían con mi dinero los grandes bancos".
Su experiencia en el Banco de Inglaterra, donde trabajó a mediados de los noventa, le sirvió "para conocer cómo funciona el mundo de las finanzas" y para mantener una prudente distancia. Optimista por naturaleza (su expresión natural es la sonrisa), Tess Read admite que la salida de la crisis será muy difícil "sin un cambio de mentalidad".
Y después de haber escrito hace más de una década su tesis sobre el euro, esta es su conclusión: "Los políticos europeos no han sido honestos con la gente. La historia nos demuestra que no puede haber unidad monetaria sin unidad política, sobre todo cuando existen grandes disparidades económicas. Cuando golpea una crisis, la única solución en una 'unidad monetaria' es la trasferencia de fondos de unos países a otros. Pero la verdad se ocultó en su día: no advirtieron a los europeos de las consecuencias del euro sobre su propia soberanía. Y ahora llega el momento de la verdad: o los países ricos aceptan esta verdad, específicamente Alemania, o algunos países acabarán saliendo de la eurozona".
Autor: Carlos Fresneda Publicado en: El Mundo
Leer más...

lunes 1 de agosto de 2011

Feliz verano

ESTAMOS DE VACACIONES

Volveremos en septiembre con las pilas cargadas y la mochila llena de novedades.

Os deseamos a todos un feliz y ecológico verano.
Leer más...
.

Decimos en Twitter

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 

Últimos comentarios

Entradas recientes

Gente EcoTrendy

ECOTRENDY Copyright © 2009 WoodMag is Designed by Ipietoon for Free Blogger Template